Remedios caseros para las agujetas



Las agujetas son molestias agudas en los músculos que aparecen horas después de haber hecho un esfuerzo físico al que uno no está acostumbrado. En realidad, responden a roturas minúsculas de las fibras musculares durante el ejercicio, aunque también se relacionan con la retención de ácido láctico.
En cualquier caso, salvo que sean persistentes en alguna zona las agujetas se pasan al cabo de uno, dos o tres días, especialmente si se continúa con algo de movimiento en los días posteriores al esfuerzo.
Si después de unos días el dolor en la zona continúa, puede ser recomendable que visites a tu médico. Las agujetas desaparecen por sí solas, pero si el dolor es insistente podría tratarse de otro tipo de lesión que requiriese tratamiento específico.
Es uno de los remedios más antiguos para acelerar la recuperación muscular después del ejercicio. Consiste en alternar en la ducha o el baño agua fría con agua caliente, al menos por cuatro o cinco veces.
Aunque es algo difícil al principio, enseguida te acostumbras al agua fría y verás cómo logras sentirte mejor más rápidamente. Este remedio está especialmente indicado para corredores y ciclistas, porque ayuda a activar las piernas y devolverles la temperatura original.
Cuando hayas salido de la ducha o el baño, puedes probar a darte un masaje con aceite de oliva en las zonas que hayan sufrido mayor desgaste. Simplemente, calienta un poco de aceite de oliva entre tus manos frotándolas entre sí, y aplica una presión suave siguiendo la forma del músculo.
Con este remedio no solamente lograrás activar la circulación de la zona y mejorar la recuperación, sino que además lograrás que tu piel esté adecuadamente hidratada gracias a las propiedades del aceite de oliva.
Quizá el remedio más conocido para las agujetas sea tomar medio vaso de agua con azúcar diluido después de hacer ejercicio. Es importante que sepas que este remedio no funciona, y que se trata de un mito.
De hecho, el mejor tratamiento para las agujetas es la prevención, y la adecuación de la exigencia física a nuestro nivel de desempeño. En cualquier caso, tomar el azúcar después del esfuerzo muscular no tiene sentido, porque es durante el esfuerzo cuando el músculo verdaderamente lo necesita.
Simplemente sigue estos consejos que te damos, y procura no mantenerte quieto si las temidas agujetas aparecen, aunque sea molesto, porque de esa manera la recuperación será más lenta.

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